Seguimos descubriendo Moscú (II)



Continuamos nuestra visita a la capital rusa. En el anterior post tuvimos una primera toma de contacto con el centro de la ciudad, visitamos la Plaza Roja y el Kremlin, y en este post vamos a visitar otros puntos importantes de esta maravillosa ciudad.

Aunque Moscú es una ciudad densamente poblada y que, además, recibe miles de visitantes cada día, esta segunda parte de nuestro recorrido alcanzará lugares algo menos concurridos. De este modo, podremos conocer lugares más “moscovitas”, alejándonos un poco del turismo de masas, pero siempre dentro de zonas turística y culturalmente atractivas.

¿Te apetece continuar nuestro viaje por Moscú?

Pues… ¡No te olvides el Pijama!




"La noche posee muchas estrellas encantadoras, y hay muchas bellezas en Moscú; pero más bella que todos sus amigos celestes es la luna en el azul vaporoso"
(Aleksandr Pushkin)


La Plaza Roja de Moscú, como comentábamos en el anterior post, es el centro neurálgico y político de la ciudad. Desde allí propongo un primer destino, el que podría describirse como centro religioso de Moscú: la Catedral de Cristo Salvador.

El trayecto lo podemos hacer a pie, siguiendo la orilla del río Moscova, o en metro, una alternativa mucho más cómoda, sobre todo si tenemos en cuenta que hay que dosificar fuerzas para visitar esta ciudad y que, como veremos, el metro de Moscú es, por sí mismo, una atracción turística. De hecho, a partir de la visita a la Catedral de Cristo Salvador, describiré varios lugares interesantes pero bastante distantes entre sí, por lo que el metro se convertirá en vuestro mejor aliado y la tarjeta de transportes Troika vuestra mejor amiga…




Catedral de Cristo Salvador:

Antes de conocer este majestuoso edificio, no estará de más que conozcamos algunos detalles sobre la Iglesia Ortodoxa Rusa. Esta confesión es una religión cristiana, que tiene su origen – como el catolicismo – en Jesucristo y sus Apóstoles. A pesar de los orígenes comunes de ambas, en los siglos posteriores al inicio del cristianismo, en los que esta religión se expandió por diferentes partes del mundo, hubo diversos encuentros y desencuentros internos, y el conjunto del cristianismo sufrió, en el año 1054, lo que se denomina el “Cisma de Oriente y Occidente”.

El Cisma de Oriente y Occidente, o Gran Cisma, supuso la separación entre la iglesia católica (cuya cabeza visible era el Papa, en Roma) y la iglesia ortodoxa (que dependía de diferentes patriarcas, destacando entre ellos el patriarca de Constantinopla). Este conflicto, que en buena parte tuvo como origen el control de todas las jurisdicciones eclesiásticas, llevó a que cada una de estas iglesias operasen con calendarios y santorales diferentes.

La Iglesia Ortodoxa Rusa dependía, en un primer momento, del patriarca de Constantinopla. Diferentes acontecimientos históricos – como la invasión mongola de Rusia – fueron apartando esta iglesia de sus raíces bizantinas y griegas, y fueron dirigiendo su centro de actuación hacia Moscú. Se considera que la Iglesia Ortodoxa Rusa nació como tal en el año 988, y a partir del año 1328 operó desde la ciudad de Moscú.

La estructura de esta iglesia es jerárquica, teniendo como cabeza el Patriarca de Moscú, y se distinguen de los católicos en varios aspectos. Por ejemplo, no admiten más que imágenes (no esculturas) para su veneración, por lo que los iconos son su principal (y preciosa) manifestación artística. Sus sacerdotes (popes) tienen una vestimenta muy característica. Se santiguan de derecha a izquierda, al contrario que los católicos. Y el número de cúpulas de cada iglesia tiene un motivo bien definido: si tiene una sola cúpula, simboliza al único Dios, mientras que si, por ejemplo, tiene trece cúpulas, representará a Jesús y sus doce Apóstoles.

La Catedral de Cristo Salvador es la iglesia ortodoxa más alta del mundo. Fue construida en el siglo XIX, pero la iglesia que vemos es una reconstrucción de la original, pues la primera iglesia fue destruida por Stalin en el año 1931.

La iglesia inicial surgió como templo en honor a los caídos en la guerra de 1812, cuando la ciudad de Moscú sufrió el ataque de las tropas francesas. La construcción del templo se prolongó durante varias décadas, y en el período comprendido entre la decisión inicial de construirlo y su consagración gobernaron cuatro zares diferentes.

En la época soviética, el espacio que ocupaba la antigua catedral sirvió casi de todo. En un primer lugar se pensó construir allí un gran Palacio de los Soviets, pero la Segunda Guerra Mundial y las filtraciones del río Moscova lo hicieron inviable. Incluso llegó a albergar una gran piscina pública en tiempos de Nikita Jruschov, en los años 60.

Pero en el año 1994 comenzaron las obras de reconstrucción de la catedral, con el apoyo del entonces presidente Boris Yeltsin. Se recubrieron sus interiores con diferentes mármoles y calizas, y la catedral se llenó de multitud de pinturas y obras de arte, que hicieron posible que el templo recuperase su esplendor original.

Desde la impresionante cúpula de la Catedral de Cristo Salvador puede observarse gran parte de la ciudad de Moscú. Allí podremos “repasar” lo que ya hemos visto de cerca – por ejemplo, los edificios del Kremlin – y también comenzar a adivinar otras partes de la ciudad, como su vanguardista barrio de negocios Moscow City, invadido por los rascacielos.


Calle Arbat:

A estas alturas de nuestro recorrido ya nos habremos dado cuenta de que las distancias en Moscú son muy respetables. No obstante, el trayecto (a pie) entre la Catedral de Cristo Salvador y la calle Arbat no debería llevarnos más de 20 minutos.

¿Y qué vamos a encontrarnos allí? La calle Arbat es una calle comercial con siglos de historia en la que, durante la época soviética, vivían muchos de sus mandatarios. Cuenta con muchos restaurantes, tiendas y edificios elegantes, y es agradable para un paseo. Sin embargo, a mi juicio, aunque es bonita, no merece la pena detenerse demasiado tiempo en ella, salvo que queramos aprovechar el paseo para comer en alguno de sus restaurantes o comprar algunos recuerdos.



Monasterio y cementerio de Novodévichi:

A pesar de la furia destructora de iglesias que tuvo Stalin, el monasterio de Novodévichi se mantuvo en pie. Tuvo que cerrar sus puertas, pero al menos no quedó destruido. Fue una suerte, porque esto nos permite visitar un que podamos disfrutar de este templo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y con casi 500 años de historia a sus espaldas.

Junto al monasterio de Novodévichi se encuentra otro lugar interesante: el cementerio del mismo nombre. Allí están enterradas numerosas figuras de la nobleza rusa, así como multitud de personalidades relevantes de las épocas posteriores. El escritor Antón Chéjov fue una de las primeras figuras que fueron enterradas allí, durante la época soviética, los cargos más relevantes del Estado fueron enterrados allí y, como curiosidad, Boris Yeltsin es el único Jefe de Estado enterrado en Novodévichi.

Merece la pena dedicar un rato a visitar estos espacios, aunque no están en la zona mejor comunicada de Moscú. Aunque están situados cerca de las estaciones de metro de Sportivnaya y Luzhniki, y el autobús 55 nos deje cerca, tenemos que contar con unos minutos de caminata hasta llegar allí.

Parque Gorki:

Situado a orillas del río Moscova, el parque Gorki es uno de los lugares de esparcimiento más valorados por los moscovitas. ¿Os acordáis de Scorpions y su canción “Wind of Change”, que se convirtió casi en un himno en la época en que la Guerra Fría pasó a ser historia? ¿Os acordáis de cómo comenzaba la canción? Pues decía: “I follow the Moskva, down to Gorky Park, listening to the Wind of Change…”

Pues bien, este es el famoso parque Gorki al que se referían los Scorpions. Especialmente desde el año 2011, y tras una profunda remodelación y limpieza de este espacio, el parque Gorki (llamado así en honor a un célebre escritor soviético) ha visto revitalizada su actividad, y son muchos los moscovitas que disfrutan de su tiempo libre paseando por sus calles y caminos, montando en barca o simplemente descansando.

Por cierto, si tenéis la suerte de pasear por el parque Gorki en tiempo soleado (sí, sí, en Moscú hace calor – y mucho – en verano), llegáis cansados y queréis descansar en el césped, pero no habéis traído ninguna toalla para tumbaros al sol, no os preocupéis: ¡los chicos de Ikea han instalado una máquina de venta de toallas! A las pruebas me remito…




Muy cerca del parque Gorki se pueden tomar barcos que hacen recorridos por el río Moscova, y que nos mostrarán diferentes puntos de la ciudad. Es una buena idea para ver Moscú desde otra perspectiva, ¿no os parece?



Y llegó la hora de dejar Moscú...


Terminamos aquí nuestro recorrido por la ciudad de Moscú. Soy consciente de que quedan miles de cosas por ver, y cientos de lugares interesantes por visitar, pero me sentiré satisfecho si, con las ideas que propuse en mi anterior post y las de este, podáis llevaros una idea más o menos completa de lo que ofrece esta maravillosa ciudad.

El periplo por Rusia no acaba aquí. Queda mucho por visitar, tanto en los alrededores de Moscú (¿habéis oído hablar del llamado Círculo de Oro?) como en otras grandes ciudades, como San Petersburgo.

Espero que te haya gustado este post, ¡y te espero en el próximo!

¡Hasta pronto y… No te olvides el Pijama!






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